HISTORIA DE AMOR EN UN RESTAURANTE

admin

13 julio 2020

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Es la primera y última vez que hago esto, que vergüenza, ¿Y si no le gusto? Bueno mejor voy a pedir algo al mesero, algo fuerte.

– Perdone, ¿Me puede poner una copa de vino?
– Claro, dame un segundo que lo anote- Dijo el mesero muy simpático y servicial, lo anotó y se fue.

Son las 19:45h creo que he sido demasiado puntual, según me dijo en el chat llegaría directamente del trabajo sobre las 20:00h, aún falta un cuarto de hora para que acabe este infierno, la espera. Recuerdo cuando le conocí, me decidí hacerle caso a mi mejor amiga y descargarme una App de moda para «ligar» por Internet. La verdad no creo en esas cosas, pero un mediodía, en mi descanso de trabajo, recibí un mensaje que me hizo sonreír. No recuerdo exactamente qué escribió, Ah, sí… fue un chiste de los malos, mis preferidos.

Así que, durante una semana, hablábamos cada día durante los primeros días en mi descanso habitual del trabajo, después pasamos a los horarios nocturnos. En sus fotos me pareció muy lindo, moreno, ojos intensos como el café, y vestía sport , como un entrenador de fútbol.

Ahí viene el mesero, sólo faltan 5 minutos para conocerlo. ¿Por qué estoy tan nerviosa?

-Perdone, ¿Me puede poner otra copa de vino, por favor?– Debo frenar un poco el ritmo, sino cuando empiece hablar pensará que soy una loca.

-¡Hola María!, Soy Enrique, ¿Has esperado mucho?– Dijo el futuro hombre de mi vida.

-No, pero la espera, si te soy sincera, me estaba matando. ¿Que tal te ha ido en el trabajo?- Madre mía es mejor de lo que tenía en mente. Vale, respira.

Vale, Respira.

De primer plato pedimos unos palitos de queso riquísimos y Costillitas BBQ. Estuvimos hablando de todo y de nada, su familia, y su jefe a veces le asquea un poco, trabaja en una oficina en el departamento de recursos humanos. El entorno , la música y sobre todo, Enrique, hicieron que me volviera a ilusionar. Era fácil entenderse con él.

Me pidió volver a vernos al día siguiente y desde entonces siempre volvemos a nuestro punto de encuentro, ese pequeño y encantador restaurante que hizo que nos enamoráramos.

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